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Retorno a clases: Uso y elección de la mochila escolar

Retorno a clases: Uso y elección de la mochila escolar

Además de considerar la edad del niño, hay que fijarse en las características y comodidad para transportar los útiles y enseñar el correcto uso con los dos tirantes para distribuir la carga en forma equilibrada.

Cuando se piensa en un regreso a clases, no sólo es importante volver a la rutina o alimentarse adecuadamente. También hay que preocuparse de la mochila, sobre todo su correcto uso.

Si bien es difícil establecer un peso ideal para cargar en la mochila, debido a los requerimientos de material escolar que solicitan en los colegios, si se pueden definir algunos parámetros básicos y características, para que el traslado de libros y útiles, no implique consecuencias desde el punto de vista articular, muscular y un daño silencioso en la espalda, por llevar una carga mayor a la adecuada, especialmente en los niños pequeños.

Luz María Pérez, académica de la Facultad de Enfermería de la U. San Sebastián indica que está claro que se requiere evitar el peso excesivo en las mochilas, considerando todos los libros y útiles que los estudiantes deben llevar a clases y no todos los recintos educacionales tienen habilitados lugares para dejar los materiales en el colegio.

“Generalmente, los alumnos más grandes tienen que devolverse con los mismos libros o dejarlos debajo de las mesas o escritorios en las rejillas respectivas, pero no es lo ideal porque a veces se dañan o pierden”, dice Pérez.

La docente afirma que es “bueno ir racionando el traslado de los útiles y no tenerlos todos dentro de la mochila. Para eso se puede establecer una estructura de acuerdo al horario de los niños y se coloca sólo lo que es necesario para el día siguiente y tal vez algún requerimiento adicional o especial de parte del profesor o profesora”.

En ese sentido, precisa que hay que “organizarse en términos de la comunidad escolar y llegar a un acuerdo con respecto a cómo se puede racionar el uso y traslado de útiles”.

¿Cómo usarla?

Otro aspecto relevante es el uso que tienen las mochilas por parte de los estudiantes. La académica de la USS afirma que “el  exceso de peso o el mal uso de las mochilas por parte de los escolares, como por ejemplo utilizarla sólo en un hombro, puede generar problemas de salud, relacionados a la postura corporal o incrementar el daño de alguna patología ósea que no se haya descubierto aún en el niño”.

Por su parte, Gabriel Araya, kinesiólogo y ergónomo de la Facultad de Ciencias de la Salud, de la USS asegura que “al estar en etapa de crecimiento, el peso de la mochila puede generar desbalances musculares que en el tiempo podrían provocar por ejemplo escoliosis. Si estas no son identificadas a tiempo a la larga puede ocasionar problemas de columna importantes”. 

Por eso indica que ergonómicamente “se sugiere que la mochila sea cómoda, que solo cubra el torso del cuerpo, es decir columna lumbar y torácica”. 

Además precisa que “para que esta tenga una mayor sujeción al torso, posea listones transversales que la afirmen nivel abdominal y a nivel torácico”. 

También puntualiza que el orden del cómo utilizar los espacios dentro de la mochila es importante.

“Se recomienda que los objetos de más peso estén lo más próximo a la columna porque ayuda a que el tronco se mantenga recto y que estos objetos se sitúen a una altura aproximada, entre la zona torácica baja y lumbar alta, para evitar que el niño se incline hacia adelante para compensar el peso”, explica el kinesiólogo.

Asimismo enfatiza que siempre se deben utilizar los dos tirantes porque de esta forma “se evitarán descompensaciones o desbalances musculares”.

Por su parte, la enfermera Luz María Pérez plantea como recomendación, que “los padres que tienen la posibilidad de ir a dejar a sus hijos más pequeños al colegio, sean ellos quienes lleven la mochila, para evitar esta sobrecarga diaria en niños que están en desarrollo y crecimiento óseo y muscular”.

En cuanto a la elección, la académica señala que “algunas son más ergonómicas que otras y tienen refuerzos en su estructura para poder equilibrar un poco el peso”.

Se tiene que considerar la edad del estudiante para definir su tamaño y que la mochila tenga tiras cómodas y acolchadas.

Mochilas de carro

Respecto a las mochilas de carro, la enfermera sostiene que “si bien disminuyen el peso de traslado para el niño, eventualmente deberán levantarla y pueden existir lesiones articulares por llevar constantemente el brazo hacia atrás”. Agrega que “pueden ocasionar algún accidente al arrastrarla sin cuidado y generar que un compañero se tropiece”.

En el mismo sentido, Gabriel Araya señala que muchos padres prefieren mochilas con ruedas porque consideran que son menos dañinas, pero puedan causar lesiones, por ejemplo en el codo o cuando los niños corren, ocasionar accidentes”.

“Las mochilas con ruedas en ciertos casos ayudan a que la manipulación de esta sea eficiente. Sin embargo nos encontramos que muchas veces son utilizadas para transportar gran cantidad de carga, generando una aplicación de fuerza desmedida por parte de la extremidad superior”, enfatiza Araya.

Además indica que “las mochilas con ruedas deben ser empujadas con las dos extremidades superiores, ejerciendo el peso desde su centro de masa. En ergonomía siempre se sugiere empujar más que arrastrar, porque en el primer caso la fuerza hace que esta se aleje del cuerpo y cuando se trata de arrastre, la aplicación de la fuerza se acerca al cuerpo”. 

Para determinar la carga que puede transportar un escolar, el kinesiólogo dice que existe consenso en que “el peso de la mochila no debe superar el 10 o 15% del peso corporal de un niño”. 

Esto es, “si un niño pesa 40 kilos, su mochila no debería ser mayor a 4 kilos aproximadamente”. 

Pero, ¿qué hacer si la mochila no es suficiente para transportar todo lo que piden en un colegio?  Araya afirma que las cosas de mayor peso pueden ir en la mochila y las otras en algún bolso de mano. 

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