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Tuberculosis: “una enfermedad subdiagnosticada que puede ir dañando los órganos hasta llevar a la muerte”

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El viernes 24 de marzo se conmemoró el Día Mundial de la Tuberculosis, una patología que año a año suma nuevos enfermos en nuestro país. Según los últimos reportes  los casos no están disminuyendo.

Aunque atrás quedaron los años en que algunos hospitales públicos de nuestro país fueron “sanatorios de tuberculosos” como el Sótero del Río en sus inicios, o el recinto de San José de Maipo, por mencionar algunos, la enfermedad aún sigue presente. 

Si bien Chile constituye un país de baja prevalencia de la tuberculosis (TB), gracias a que en las últimas décadas se ha experimentado una importante reducción de las tasas de mortalidad y morbilidad “lamentablemente la velocidad de disminución de la tasa de incidencia (aparición de casos nuevos) ha caído drásticamente y se requiere replantear la forma en que se están organizando las acciones tendientes a prevenir, diagnosticar y tratar a la población afectada por esta enfermedad”, explica el experto en salud pública y director de la carrera de Medicina de la Universidad San Sebastián, Víctor Zárate.

De acuerdo al último reporte de la OMS (2016), se estima una incidencia cercana a los 3000 casos nuevos en Chile o 16 por 100.000 habitantes, considerando una población de 18 millones. En el mismo estudio se habla de que las notificaciones de Tuberculosis (TBC) en Chile para el 2015 fueron de 2.657. 

Ésta corresponde a una enfermedad causada por una bacteria (Mycobacterium tuberculosis) que se trasmite persona a persona a través del aire, por ejemplo, al toser o estornudar. La importancia de esta patología es que si no es diagnosticada a tiempo, tiene el potencial de producir daño progresivo en distintos órganos, llevando incluso a la muerte. 

¡Síntomas a los que hay poner atención!

En los casos que la infección por tuberculosis produce enfermedad (tuberculosis no latente, aproximadamente un 10% de los infectados), por lo general los síntomas o signos más frecuentes se encuentran en el sistema respiratorio, incluyendo: tos intensa de duración de 3 semanas o más, tos con sangre o esputo (secreción nasal) y dolor torácico. 

Otras manifestaciones más genéricas de la enfermedad son debilidad o cansancio permanente, pérdida de apetito - peso y escalofríos o fiebre nocturna.

Hay que estar alerta en aquellos casos en los cuales es más frecuente que se presente tuberculosis, como individuos que hayan estado en contacto con otras personas con diagnóstico confirmado de la enfermedad o aquellos pacientes que por razones intrínsecas o extrínsecas poseen un sistema inmune debilitado.

Cada año hay nuevos casos de enfermos de tuberculosis, algo que se explica por “pesquisas tardías en los niveles secundarios y terciarios (recintos asistenciales), cuando idealmente debiese estar en la atención primaria (consultorios)”, además, existen fallas en el seguimiento de los enfermos y en el manejo de los contactos, todos hecho que atentan al progreso del país en alcanzar las metas fijadas a nivel Ministerial” explica Zárate.

A este factor hay que agregar también la inmigración. Esto porque existe un efecto que debe ser estudiado en detalle, ya que descriptivamente las mayores tasas de incidencia y mortalidad se encuentran en las regiones fronterizas del extremo norte del país, lo que se suma a un aumento progresivo de porcentaje total de casos de tuberculosis (en todas sus formas) en la categoría de extranjeros, del total de grupos de riesgo identificados por el MINSAL. Los grupos de riesgos en general son responsable de casi un 40% del total de casos, indica el experto. 

¿Cómo protegerse?

El avance de la medicina, primero con antibióticos puros y luego combinados, fueron extendiéndose junto al uso  de la vacuna. El inoculante es un derivado del 

bacilo de Calmette y Guérin (vacuna BCG) y existe desde hace casi 100 años y “es una de las vacunas actuales más ampliamente utilizada”, recalca Zárate.

Se ha documentado el efecto protector en niños de la vacuna BCG contra la meningitis tuberculosa y la tuberculosis diseminada. Sin embargo, no evita la infección primaria o la reactivación de la infección pulmonar latente, la principal fuente de propagación del bacilo en la comunidad.

No obstante, hasta que se disponga de una vacuna mejorada, la lucha contra la propagación de la tuberculosis deberá basarse en el uso óptimo de los instrumentos disponibles. La cobertura si bien es cierto que en los últimos años ha disminuido bajo 95% en Chile, se ha mantenido sobre el 90%.

De acuerdo a información OMS, hay más de 10 nuevas vacunas en desarrollo en fase I, II y III para prevenir la enfermedad de forma más efectiva, sobre todo en adultos, antes y después de producirse la infección por TBC.

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