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El Hombre Multicultural o la quimera de un mundo sin Historia

  • Escrito por Guillermo Sepúlveda

Muchos hablan y dicen por las calles que: "Los hombres, mujeres y razas son todas iguales" Otros vociferan gritando: "Muera la xenofobia, las fronteras no existen”. “Patria: idea burguesa". Claro, suena hermoso, resuena hippie y encanta a las masas (o borregos) ¿Es realista?

La verdad de las cosas es que no lo es, es más entre mayores culturas co-existen en un espacio geográfico determinado, más son las discrepancias y conflictos. La idea de la "paz universal" o la idea de igualdad racial es un bonito discurso y de hermosa fachada, mas cuando un Ser Humano desea vivir su patrimonio, sus vivencias particulares, sus comidas, poco es lo que le sirve.

Defender la multiculturalidad ha pasado a transmutar de ideologicismo a hipismo ilustrado. Ha perdido su sincera aplicabilidad, lo práctico no es su mejor apellido. La defensa por lo propio surge cada vez más con más ahínco y, por consecuencia, la resistencia orgánica a no querer ser "aculturalizados" y vaciados de toda identidad, se vuelve grito de guerra.

Si bien es cierto, realizar prácticas como: "comer comida china", "hablar otras lenguas, además de la materna", "viajar al extranjero", no son cosas para nada negativas, la consideración de una sociedad con una multiplicidad de colonias extranjeras es lo menos pacífico que pudiera haberse antes pensado. Una cosa es que haya comida y productos exóticos; otra, conflictos multiculturales sin solución.

Las razas y sus expresiones en territorios ajenos, las colonias, poseen la particularidad de querer-vivir-a-su-manera, sin por eso querer-ser-absorbidos. Por lo mismo en la sustancia misma de la creencia de la "igualdad racial" yace su propia bomba, yace la guerra étnica misma. Basta con ver ejemplos como los Estados Unidos de Norteamérica que tan caro le ha costado forzar inmigraciones.

Ahora, ¿qué sucede con las razas históricas -no necesariamente puras- que han coexistido por un tiempo bastante largo con otras en un mismo territorio (Caso Mapuche)? Aquí la cuestión se vuelve compleja. Más no por eso sin solución. Es más: si comprendemos que las razas son autorreferentes y poseen sus propias lógicas cotidianas, socio-económicas y socio-culturales, no es menor que deban ser respetadas. Más aún si estas razas se encuentran acopladas históricamente a un territorio determinado y por tanto tiempo. La solución yace en el respeto intercultural, entre chilenos criollos y mapuche, que a diferencia de la invasión extranjera, estos últimos no poseen ningún vínculo cercano con estas tierras..

Si queremos vivir en paz, neguemos las utopías, los sueños igualitaristas impracticables y ojala la creencia de que sin identidad podemos ser felices. Si te das cuenta, entre más se alejan los hombres de sus orígenes ancestrales, menos trabajo tienen, menos ánimo y motivación yace en sus corazones y, por supuesto, más se cae en lo que este modelo tiende a consumir: drogas a destajo, alcoholismo incesante, consumismo materialista, etc.

Es hora de volver a sentirnos vinculados con nuestra propia identidad para que, luego de la unidad y cooperación con los hermanos araucanos, podamos construir un país arraigado y no un vacío multicultural como pretenden aquellos: los verdaderos belicistas, los verdaderos ilusos. He aquí la verdadera tierra que debiéramos defender: Mapuche y Chilena, ambos Hijos de esta Tierra. Combatamos la miseria igualitaria y enaltezcamos las virtudes propias como las de nuestros coterráneos. Todavía merecedores del respeto y un hábitat digno.

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