Menu
RSS

Acreditaciones... dignas de Kafka

  • Escrito por Andres Gacitua

Nuestros sistemas educacionales han andado muy mal desde hace tiempo, pero de todo lo que uno pueda quejarse en este ámbito, creo que las ACREDITACIONES se llevan con mucho, la peor parte.

Supongamos un caso hipotético ...que seguramente existe en la realidad, pero del cual no nos importa su concreción específica, sino la "lógica" que lo anima. Supongamos que estamos ante una universidad del Estado que tiene una carrera de pedagogía. Tanto la Universidad como la carrera están acreditadas. Los alumnos de esta carrera avanzan por la malla curricular, egresan y se titulan. Hasta ahí, todo va aparentemente bien. Pero rinden la prueba INICIA y una importante proporción de esos titulados resulta reprobado: no alcanza a tener los puntajes considerados mínimos como para poder ejercer.

La primera extrañeza surge a propósito de que una carrera de una universidad del Estado, deba someterse a acreditación por otra dependencia de ese mismo Estado. Debería suponerse que quienes saben de pedagogía son precisamente quienes trabajan en esa carrera; la idea de que otros técnicos puedan negar la acreditación a una carrera del Estado no tiene sentido. Ciertamente puedo entender y admitir que puede haber carreras de pedagogía bastante MALAS que no se merezcan la acreditación; lo que cuestiono es el absurdo de un sistema de acreditación contrario a toda lógica, independientemente de la calidad de la carrera en cuestión. Digamos que todas las universidades públicas están bajo inspección permanente de la Contraloría, de modo que los aspectos administrativos, legales y económicos ya tienen quien los "acredite" o quien los obligue a cambiar sus prácticas en esos ámbitos. De modo que la ACREDITACION propiamente tal, se concentra exclusivamente en lo que hace a la calidad académica de la carrera; si no fuera así, estaría duplicando el trabajo de la Contraloría, cuestión que está fuera de sus atribuciones: ningún acreditador puede tener atribuciones que son privativas de la Contraloría.

Y viene un segundo punto. La Comisión Nacional de Acreditación de Pregrado no puede tener especialistas de todas las especialidades: considerando todas las entidades de la Educación Superior estamos ofreciendo unos 5 mil oficios y títulos técnicos y profesionales (no estoy realmente seguro de esto...leí algo así hace bastante tiempo...) Es evidente que el equipo de técnicos y profesionales de la CONAP no alcanza a cubrir los miles de formaciones que está impartiendo el país. De modo que al absurdo de que una dependencia estatal esté encargada de acreditar a otra dependencia estatal, se agrega ahora un elemento de invalidación: el acreditador CONAP no tiene especialistas en la mayor parte de los oficios y carreras técnicas y profesionales que van a acreditar pese a no ser especialistas idóneos en cada una de ellas. Si los pedagogos acreditan a los médicos, si los ingenieros acreditan a los músicos, si los kinesiólogos acreditan a los soldadores y a los carpinteros,.....parece obvio que vamos muy mal.

Pese a todo lo anterior, supongamos que esa carrera funciona relativamente bien y los alumnos avanzan al ritmo previsto por las asignaturas de la Malla curricular.

Pero llegamos al punto de salida final; los alumnos se titulan y van a rendir su prueba INICIA y, algunos de ellos NO LA APRUEBAN. Si los acreditadores tenían que evaluar a las carreras, la prueba INICIA se convierte, indirectamente, tanto en una evaluación de los titulados, como de las carreras y de su sistema de acreditación. Caemos en la necesidad de un evaluador del evaluador del evaluador.....porque en el fondo el Estado no confía en lo que ninguno de sus evaluadores afirma.

Desde el punto de vista del Alumno-titulado, él aprobó cada asignatura de la malla en su momento y aprobó (Prácticas profesionales, Tesis o las que sean en cada caso) las evaluaciones finales de su carrera. Todo esto ocurrió en una carrera acreditada. Es decir: todo marchó como debía,....¿y después resulta que la prueba INICIA lo reprueba......?

Se plantea una inconsistencia entre evaluaciones. Por esta inconsistencia, quien paga los platos rotos es el Alumno-titulado.

¿Está loco el sistema completo? Solo en parte. A una cierta dosis de locura se le pone al lado una gigantesca corruptela La locura es necesaria, porque entre corruptos, nadie le cree a nadie. Todo queda claro, si entendemos que el del lado nos engaña.

Así, bien puede ocurrir que la prueba INICIA tenga toda la razón y que ese profesional haya sido reprobado porque no sabe casi nada de nada. El acreditador de la carrera se dejó coimear y por eso otorgó la acreditación a una carrera que estaba muy mal. Por su parte, la carrera promovió al alumno hasta titularlo, no porque éste hiciera avances en un aprendizaje relevante, sino porque quería seguir contando con los aranceles que ese alumno pagaba puntualmente.

El absurdo casi nunca es absurdo, pero para entender su racionalidad tenemos que aceptar premisas algo perversas, que no suelen estar disponibles en la ingenuidad de un primer análisis.

Info for bonus Review bet365 here.